sábado, 12 de febrero de 2011

Exposición sobre tejidos en la Catedral de Tui

La Capilla de las Reliquias o de San Telmo acoge una nueva actividad de divulgación del rico patrimonio mobiliario que atesora nuestra Catedral. Si en meses pasados fue la orfebrería realizado por judíos o conversos -organizada en colaboración con el Concello de Tui en el marco de las Xornadas Europeas de Cultura Xudía- ahora es una exposición sobre los tejidos, telas diversas, encajes y ropa litúrgica la que ocupa esta estancia catedralicia, mostrando a los visitantes un amplio conjunto de piezas desde los siglos XVI al XX. La exposición está organizada por la Asociación de Amigos da Catedral de Tui y tiene como comisarias a Loli Vila y María Dolores Balseiro, que han realizado una entusiasta labor de recogida de este material. Esta exposición cuenta con la colaboración de la  Cofradía de San Telmo, Santa Iglesia Catedral, Cabildo catedralicio, Obispado y Concello de Tui.





ORNAMENTOS SAGRADOS:
EL VALOR DEL TEJIDO EN LA IGLESIA

Desde los primeros cristianos fue necesario emplear vestimentas especiales para las celebraciones y para adornar la mesa del altar, entre otros, estableciéndose una tradición que ya venía indicada en el Antiguo Testamento.
Los diferentes ornamentos, amito, alba, cíngulo, estola o casulla, adquieren una importancia material para la celebración del rito y por la elaboración de una cuidada visión simbólica que desde el comienzo relacionaría los ornamentos con la Pasión de Cristo y con la Eucaristía.
Además de las vestimentas con las que se practicaban los oficios, otros ornamentos alcanzaban importancia: manteles, paños de púlpito, frontales de altar, paños de pared, atrileras, etc. Todas ellas enriquecían el templo y debido a la necesidad y simbolismo de los colores en la liturgía (Blanco, Verde, Rojo, Morado, Negro y excepcionalmente Rosa y Azul), se mudaban a lo largo del año estos ornamentos creando una dinámica visual de una riqueza excepcional.
La necesidad de ir atesorando diferentes vestimentas y ornatos en las iglesias, y que las mismas tuviesen la calidad precisa para engalanar la Eucaristía, hizo que se estableciese el tejido y su comercio, además de un artículo de lujo para reyes y nobles, un material de uso religioso. Damascos, brocados, terciopelos, tafetanes, o rasos, tejidos todos ellos confeccionados con seda, se utilizarán para los ornamentos sagrados y generarán un floreciente comercio. Los materiales textiles fueron durante siglos los preferidos para el comercio, por su excelente relación volumen/precio, lo que lo hacían un producto adecuado para el transporte por rutas peligrosas. Las necesidades de la Iglesia provocará un incremento de este comercio y gracias a privilegios sobre el tráfico de estas mercancías que ostentaba la Iglesia, generó dinámicas comerciales muy positivas alrededor de los centros religiosos. Tui fue un caso claro de esta potenciación comercial de la ciudad, al suministrar las necesidades que tenía la Catedral (vestimentas, vino, aceite, cera, etc.) provocó no sólo el crecimiento de la ciudad sino su vocación comercial a través de los puertos fluviales. Los privilegios regios otorgados a los obispos tudenses desde el siglo XII, favorecían el abastecimiento de productos textiles para la liturgia con la exección del pago de tasas a través del reino, permitiendo así no sólo abastecer las necesidades catedralicias sino también un comercio de lujo con los excedentes.
Con los tejidos se generaba una industria de gran importancia que relanzó el comercio europeo a lo largo de la edad media, y que en Tui tenían cabida tanto como puerto importador y reabastecedor de su territorio. Las diferentes piezas y calidades de las telas flamencas (Brujas, Valenciennes, …) se combinaban con los tejidos autóctonos como el lino, mientras que a partir del siglo XVI va a tener difusión los encajes que se incorporarán a las vestimentas litúrgicas, con los puntos de Venecia, Malinas, Bruselas o Alenzón, y que serán imitados en nuestras tierras para confeccionar los encajes de las albas, roquetes o sobrepellices.
En la S.I. Catedral de Tui se guarda una excelente colección de ornamentos sagrados, con valiosos ternos (Casulla, dalmática y capa pluvial) procedentes principalmente de talleres toledanos y valencianos y de diferentes materiales preciosos como damascos, terciopelos, hilos de oro y plata o bordados excepcionales. A pesar de que la S. I. Catedral atesora varios ternos del siglo XVI (terno rojo del obispo Diego de Avellaneda y terno blanco del obispo Bartolomé Molino), las principales piezas corresponden a los siglos XVII y XVIII mostrando la riqueza y espectacularidad del barroco, con muestras decorativas propias de la península o motivos exóticos orientales fruto del interés por las lejanas tierras de la Corona de los Austria y los Borbones y la relación cultural y religiosa que se estableció con ellas.
Esta exposición muestra la importancia que estas piezas aún tienen para la liturgia de la S. I. Catedral de Tui y el uso que se mantiene de los ornamentos y vestimentas centenarias en las ceremonias catedralicias, permaneciendo así el fin por el cual fueron creadas.
Texto de Suso Vila









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